domingo, 13 de enero de 2013

¿Toman en serio la Biblia en el National Geographic y el Discovery Channel?


Un canal de televisión prepara su programación a la luz de lo que eleva los “ratings”. La audiencia es todo. Comunique o muera. De modo que lo que presentan no puede despegarse de ese principio.  Presentar el evangelio secreto de Judas, que nada de secreto ni nuevo tiene, es parte de ese sensacionalismo. Los documentos egipcios de Nag Hamadi, de los cuales ese texto es parte, son un viejo descubrimiento de los años cincuentas. La comunidad religiosa los estudió y concluyó que eran los documentos de una secta quizá del tercer siglo D. C.

Presentar “El código da vinci”, la novela de Dan Brown, como si fuera historia, obedece al mismo efectismo. Así, la programación de los “Enigmas de la Biblia”, sobre “la semana santa”, “las ciudades pérdidas”, “En busca del arca de la Alianza”, “El código secreto del libro de Revelación”, “La verdad sobre el Éxodo”, “En busca de Noé”, “Los reyes de Israel”, “Caín y Abel”, “Los secretos de los Manuscritos del Mar Muerto”, (y muchos más), quieren ratings. El juego se llama “sensacionalismo y ratings” y los programas se crean en torno a una mesa de planificación o programación. 
Son mucho los temas como para poder discutirlos acá. Me interesa destacar solo algunas ideas sobre esta programación. Ser críticos empieza por destacar que lo importante no es el hecho de que mencionan la Biblia. Eso hasta Satanás lo hizo y se la citó nada menos que a Jesús mismo.  Lo importante es, qué están diciendo de la Biblia. ¿Porqué siempre el narrador concluye, “el sermón del monte no pudo suceder como la biblia dice porque …”; “las plagas del Éxodo pueden explicarse racionalmente”; “el arca de Noé científicamente no puede estar en el monte Hararat”; “el Arca perdida no tuvo una existencia real”, “Sodoma y Gomorra no son ciudades reales sino moralejas”.
Los asesores teológicos de “Los enigmas de la Biblia”, son teólogos que no creen. Pensadores que comparten cierto prejuicio a favor de la duda, la validez de algo depende solo de su comprobación racional. El hecho histórico no es teológico, para ellos es primero científico. La opinión no es exegética es circunstancial. No toma en cuenta toda la Biblia sino el segmento “bajo el microscopio”. Eso distorsiona los resultados. La forma final del programa es una combinación entre las posturas que adoptan estos profesores y los editores “artísticos” del programa. Para los ratings la opinión del teólogo  interesa solo en tanto insólita, chocante porque eso vende. De esa extraña combinación entre “teólogos empiristas” y  “editores agnósiticos” surgen las opiniones que luego millones “disfrutan” en estos canales.
El profesor de teología fue escogido porque en la oferta y la demanda de opiniones hay para todos los gustos. Incluso para ese acuerdo tácito entre los que opinan y los que preguntan: ambos quieren un producto “light”, que con el giro de lo inesperado mantenga la atención.  Causa “ratings” negar una parte de la Biblia, o decir que la ciencia la prueba o desaprueba, o escuchar al “profesor de la universidad” tal, hablar de lo poco razonable y científico de esto y aquello.  El punto clave no es negar lo milagroso y teológico, ni siquiera exaltar lo humano y racional. El punto es sorprender, es el efecto mediatico, sin importar la fe de las mayorias.
Estos programas no estudian la Biblia, sino la utilizan; no explican la Biblia, la retuercen a la luz del opinionismo; no interpretan la Biblia, interpretan el interés del hombre moderno; no hablan de teología, hablan de fenómenos; el personaje central de la Biblia no es Dios, es el hombre al que hablan. No quieren edificar, buscan entretener. La mentalidad light de nuestro día tiene hambre de eso: entertaining. Esa es la demanda de una audiencia, superficial, olvidadiza e indiferente. 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Hay cosas que mi fe no dice

Frente a tergiversaciones acerca del Dios cristiano, agua fiestas, atropellador que algunos ponen como tigre de papel para luego destrozarlo, es importante recordar la vision más informada que los cristianos tienen de Dios. Claro esa es una version que surge de la revelacion. Yo lo pondría diciendo hay cosas que mi fe no dice, o que Dios no es o no hace.

Es un lugar comun que aquellos que ridiculizan de oficio a la fe cristiana lo hagan diciendo lo que dicen que decimos, ideas populares y supersticiones o tradiciones culturales, pero esas citas al pie de página no son las cosas que nuestra fe dice.

Por ejemplo, mi fe no te dice con quien acostarte pero si te dice por que razones hacerlo, por ejemplo, el amor que previene abusos;
...mi fe tampoco te dice como vestirte, lo que proyectes con eso acarrea consecuencias que son muy tuyas;
...mi fe tampoco se centra en qué fiestas celebrar porque el fondo es mas importante que la forma;
...mi fe si insiste en que las mujeres son personas coiguales a los hombres y por ser superiores a los animales ambos pueden decir no a sus apetitos;
...mi fe tampoco empieza invitandote al infierno sino a una relacion con Dios; lo que venga como resultado de aceptar o rechazar esa invitacion es la respetuosa decision de Dios sobre tu voluntad;
...mi fe respeta a las personas mas de lo que ellas se respetan asi mismas, creo que es porque Dios nos creo libres, aun con libertad para rebelarnos contra él.

De modo que al darte "la instruccion de la revelacion" lo que Dios tiene en mente es dignificarte y protegerte de ti mismo como lo haces tu con la instruccion que das a tus hijos. Pero Dios nunca te retorcerá el brazo, te dejará vivir con los resultados de tus elecciones, tan irónico como eso pueda sonarte eso incluye el mas alla. ¿Dios es respetuoso no te parece?

Finalmente a Dios los cristianos no lo consideramos un buen amo. Ni siquiera un noble empleador como el que muchos tenemos. Le llamamos Padre, por la relacion filial que tiene con su pueblo.

Feliz año 20013, de parte de "La Biblia y el mundo moderno". Gracias por visitarnos durante todo el año 2012. Que el año que viene sea más venturos que éste.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Qué celebramos en Navidad: La historia detrás del pesebre


No son las fiestas paganas de Saturno, o saturnalias romanas. La tradición de la navidad viene de Jerusalén y no de Roma, aún cuando la fecha se discuta. Realmente se remonta a una antigua promesa hecha a un hombre de las proximidades del Golfo Pérsico. Abraham, oriundo de Ur de los caldeos, a quien Dios llamó y entregó la promesa “en ti serán benditas todas las naciones de la tierra” (Gn.12:3). El Antiguo Testamento relata la historia de los descendientes de Abraham, de cuyo linaje vendría uno de la tribu de Judá, en cuya mano habría un cetro, ante quien “se inclinarán sus hermanos” y aun los pueblos, un hombre que en lenguaje poético se describe vestido color vino, es decir, vestiduras teñidas de sangre (Gn.49:8-12). Es el león de la tribu de Juda, un descendiente de Abraham que sera rey.
En tiempo de gran desesperación nacional Dios levantó al profeta Samuel quien ungió rey a David, a quien Dios le prometió “será afirmada tu casa y tu reino para siempre” (2 S.7:16). Muchos años después, entre el año 739 al 700 A. C., Isaías recibió una profecía dirigida al rey Acaz, rey de Judá, anunciando tres cosas 1. Que el rey sirio Rezim y el rey Peka del Norte, Israel, se habían confabulado contra Judá; 2 Que Judá no debía temer esa confabulación porque Dios no la permitiría; Querían poner por rey en Judá a Tabeel, un rey que no descendía de David (Is.7:6). 3. Que a Acaz le sería por señal que antes que un niño naciera y tuviera uso de razón la tierra de esos dos reyes sería desolada (Is.7:7-16).  El niño, Emanuel, hijo de la profetiza, esposa de Isaías, sería señal de que “Dios esta con nosotros” y su señal claramente era un anuncio de que Dios usaría en un futuro muy lejano a otro hijo de una “joven en edad casadera” (7:14), para regir a su pueblo y gobernar sobre el mundo.
Isaías vivió en días de grandes potencias enemigas en las que Israel era un frágil barco de papel en azarosos mares. Dios le dió otro hijo a Isaías cuyo nombre, Maher-Salal-hasbaz, significa “el despojo se apresura y la presa se precipita”. Dios instruyó a su pueblo a no buscar adivinos y encantadores para saber qué hacer (Is.8:18-19). Ellos tenían “la ley y el testimonio” y debían obedecer a Dios, cosa que no hicieron (8:20). La desobediencia acarreó la ira de Dios sobre Judá, que sufrió el aplastamiento de babilonios, persas, griegos y romanos durante siglos (8:21-22).  
Pero esa oscuridad terminará para el pueblo y para la humanidad (9:1-2) según el plan de Dios; Dios trocaría su exterminio en alegría (9:3) según su propósito. Quitaría el yugo y el cetro de opresores según su plan (9:4). Se proponía también quitar toda señal de guerra de entre su pueblo (9:5). Todo lo que el pueblo debía hacer era recibir a aquel que haría posible los planes para su pueblo y para todo ser humano. Pero esa es la parte difícil. El medio para ello era creer en un niño que nacería un día en un pesebre.
La profecía de éste niño prometido continúa en Isaías 9:6. El tiene el principado. Se lo describe como “Admirable consejero”, su sabiduría se describe como extraordinaria, él trajo un mensaje pleno de sabiduría para un pueblo que necesitaba creer. ¿Por qué ir a los adivinos o a los hombres teniéndolo a él? “Dios fuerte”, frente a los enemigos a los ejércitos y a las trampas el si puede defendernos. “Padre eterno”,  cuando todos los recursos terminan el nos sigue protegiendo constantemente. “Príncipe de paz”, frente a los problemas y dificultades de la vida su poder y  consuelo son la solución y la paz en medio de nuestras pruebas.
Su reino o imperio sobre nosotros no tiene limite (9:7). Jesús de Nazaret es el niño heredero del trono de David. El anuncio del profeta Isaías siete siglos antes que Jesús naciera fue que él sería más que un niño, un redentor, que daría su vida por la humanidad (Is.53:1-12). Es por el poder de Dios y por su obstinado amor por el ser humano que todo esto es posible. Esta es la navidad que celebramos y no la del 24 o 25 de diciembre. Nuestra navidad es una celebración de obediencia a Jesús todos los días. ¿Ha creído usted en él? ¿Es él su señor y su salvador?

viernes, 7 de diciembre de 2012

Karl Marx: la zaga entre la idea y la materia


El Dr. Carlos Marx (1818-1883) representa el triunfo temporal de la materia sobre la idea, con la que ésta se halla en pugna desde los griegos. Sus intereses como filósofo, sociólogo, historiador, periodista y economista, salpican diferentes provincias del saber con sus tesis centrales. Por eso las ideas de Marx convertidas en “marxismo” tocan hoy la teoría económica, la teoría sociológica, el método de la filosofía y una comprensión de la acción política basadas en la transformación de la sociedad fundada en el materialismo.  Realmente hoy no hay una teoría marxista sino multitud de aplicaciones de una idea, la preeminencia de la materia sobre la conciencia y el saber humanos.
La relación de amor y odio con G. W. Hegel y el Hegelianismo empieza temprano cuando Marx tiene apenas 18 años en 1836. Entonces empieza a gestarse el materialismo dialectico la idea de que el orden económico tiene contradicciones internas que tras alcanzar su máxima eficiencia eventualmente lo destruyen. Filosóficamente, la superación de ello corresponde al hombre quien determina la historia por un acto de su conciencia (Moisés Hess) en complicidad inadvertida con la naturaleza cuyas fuerzas inherentes a la historia empujan al hombre, inevitablemente, hacia el materialismo dialectico (Marx). Amor y odio hacia Hegel también sufrirán Bruno Bauer y el mismo L. Feurbach de quien Marx tomó su materialismo. De ahí la famosa propuesta de que era necesario poner a Hegel de cabeza, es decir darle la preeminencia no al Geist o las fuerzas historizadoras del Espíritu de Hegel sino a las de la materia.
Parte de su ruptura con Feurbach en las “Tesis sobre Feurbach” incluirá la crítica a la filosofía, expresada en la frase de que hasta ahora “los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo cuando el punto es cambiarlo”, en contra del materialismo y el idealismo contemplativos que imponen una idea abstracta por encima de lo obvio la realidad material. De ahí que la transformación del mundo no se dará por un cambio en las ideas sino por la actividad física desde la materia por medio de la práctica. Esta indiferencia hacia las ideas curiosamente colisiona con la excesiva importancia que se da a la supraestructura (idea) sobre la infraestructura (materia). Hay que ahogar a “la idea” de la supraestructura con "otra idea", la de cambiar la propiedad de los medios de producción para transformar así "todas las ideas". Dicho de otra manera, ontológicamente la materia es todo, pero epistemológicamente el marxismo sucumbe a cada paso ante la idea. No hay sistema totalmente libre de aporías.
Marx estaba convencido que la producción de la revolución industrial conduciría a que los ricos fueran más ricos y menos en número y que los pobres fueran cada vez más pobres y mayores en número. La depauperización de las masas sigue repitiéndose en muchas partes del mundo aun cuando en la Segunda Internacional Socialista, 1898, ambas ideas fueron suprimidas del ideario socialista. La revolución industrial de manera lenta había empezado a cerrar la brecha relativa entre ricos y pobres revertiendo ambas afirmaciones y creando un fenómeno nuevo desconocido por Marx, la clase media.
La genial síntesis de Marx entre la filosofía germana, la sociología francesa y la economía inglesa ocurre en un momento en el que los resultados de todas esas propuestas aun no habían llegado a su punto culminante. El neokantismo del siglo XIX y XX no había afirmado aun la importancia de la mente, el conocimiento, del ser y la existencia y de la razón como realidades complementarias a la materia. De modo que Marx reaccionó en su tiempo contra ideas que pronto fueron superadas. La sociología terminaría abocándose al individualismo metodológico y a la distinción entre ciencias del espíritu y ciencias naturales más que a las hipostatizaciones que dan a los conglomerados sociales (clases) características de personas (piensan, deciden y aman). M. Weber buscaría responder a ese materialismo miope con la idea de la razón (ej. la burocracia), los valores y los tipos ideales.
En economía el marginalismo (de C. Menger, S. Jevons y W. Walras) pondría entre corchetes todas las afirmaciones económicas del Marx economista, su teoría objetiva del valor y su idea de la explotación (Böhmbawerk) juntamente con algunas falacias del resto de economistas clásicos. Sin embargo el éxito de Marx se debe, en parte, a ser el pensador con el que culmina la historia de la Filosofía en el siglo XIX. Hoy, es responsabilidad de los filósofos corregir esa falsa impresión de que el último filósofo del siglo XIX dijo la última palabra en todo, noción de la que ni sus propios seguidores están advertidos.
Cuando Marx define libertad como “el reconocimiento de la necesidad” no está haciendo otra cosa que confirmar en su pensamiento el triunfo de la materia en la larga zaga que empezó con los presocráticos. Los neokantianos, Dilthey, Webber y Heidegger harían en el plano filosófico lo que economistas y sociólogos harían en sus respectivos planos: tratar de mantener la integración de ambos planos en tensión. Abolir la propiedad privada, partir la realidad en infra y supraestructura y decretar las leyes férreas de la historia, son elecciones de fe o creencias metafísicas (la idea, de nuevo) lo cual, precisamente, el sistema creyó haber superado. En un plano muy personal, para mí esa tensión se resolvió hace siglos en la propuesta que integra materia y espíritu en Jesús de Nazaret, persona teantrópica y palabra divino-humana.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Por qué escribo sobre teología


Inicie mis estudios teológicos en 1974. Durante mi estadía en el seminario en Guatemala conocí a gigantes, Leon Morris, el exegeta australiano que escribió docenas de libros y cientos de artículos sobre el Nuevo Testamento, quien fue parte de la protesta inglesa contra el formismo alemán. También visitó la escuela el pastor y diplomático protestante John Stott, conocido por presidir la redacción de “El Pacto de Lausana” en 1974. Gran impacto causó en el estudiantado la visita de Pedro Arana, el teólogo reformado peruano que había estudiado en Edimburgo Escocia. A John Stott le conocí más personalmente en un viaje que hicimos el escritor René Padilla, el profesor Guillermo Taylor y yo a Antigua. La parada en Florencia, camino a Antigua, se hizo para ver aves guatemaltecas, birth-watching era una de las pasiones de Stott.  Morris, Stott y Padilla fueron de gran inspiración porque habían dedicado su vida a publicar y además eran seres humanos de carne y hueso a quienes pude conocer.
Mientras estudiaba en Estados Unidos a partir de 1979 pude ver en persona a F. F. Bruce, prócer de la protesta inglesa contra el formismo alemán, quien impartió las conferencias bíblicas del Seminario Teológico de Dallas en 1982 sobre “Problemas en colosenses”. En esos años también visitó la escuela texana el teólogo español Francisco Lacueva, luego mi colega en el seminario en Guatemala y un gran teólogo. Había tenido mucho que ver con la conversión de Lacuerva al dispensacionalismo nuestro hermano Evis Carballosa, misionero en España y rector del seminario en Guatemala. Bruce y Lacueva fueron también incansables escritores toda su vida. Evis Carballosa siempre decía “Guillermo escribe, escribe, escribe.” El mismo había publicado ya un comentario breve sobre “Filipenses” y escribía a principios de los 80s su “Comentario de Daniel” y su “Comentario sobre Santiago”.
Mi experiencia como estudiante de teología estuvo siempre inspirada por la lectura, la escritura y las publicaciones a la sombra de grandes ejemplos. El Dr. E. A. Nuñez, mentor y padrino en muchos sentidos, me hizo participe de sus escritos. Leí partes de su “Caminos de renovación” y de “la Biblia y la sanidad divina”. Conocí algunos capítulos de su evaluación critica de “Teología de la liberación” cuando aun eran proyecto. Nuestras conversaciones giraban en torno a lo que estaba escribiendo o planeaba escribir. Y sus obras siempre eran un deleite por la claridad de la prosa y del lenguaje, con figuras oportunas que aclaraban el sentido.
Vecino mío de oficina, en Guatemala, en los años 80s, Lacueva estaba desde antes de las 7:00 a.m. escribiendo y llegaba a las 19:00 p.m. escribiendo. En esos años trabajaba en tres proyectos simultáneamente, la traducción de las notas a la Biblia de Ryrie, “El interlineal griego del NT” y su libro “Espiritualidad trinitaria”. Yo le admiraba por sus nueve tomos sobre teología sistemática “Curso de formación teológica,”  en mi opinión, aun la mejor teología sistemática escrita originalmente en castellano. Con el tableteo incansable de su máquina mecánica al lado, solo pared de por medio, le oía llenar docenas de páginas al día. Que gran inspiración.
No he dedicado ni una línea a hablar de mis profesores americanos porque todos ellos fueron y son aun incansables escritores en el campo de su especialidad. Yo tengo varios proyectos esperando publicación. Dos ya publicados, “Una vida con responsabilidad” y “Padres que enseñan responsabilidad.” El primero necesita retoque y revisión de ciertos capítulos. Queda “una Iglesia que enseña responsabilidad”; “La reforma protestante 500 años después” y “Prefacio a la dogmática evangélica” que esperan ver la luz.
Espero seguir publicando tanto en teología como en estudios bíblicos. He terminado el curso del primer año de griego y el curso del primer año de hebreo y una Sintaxis del Nuevo Testamento iniciada, así como muchos otros pequeños proyectos. Gran interés me ha despertado el estudio crítico del Nuevo Testamento desde la protesta evangélica inglesa. Un corto volumen espera ser publicado en ingles sobre ese tema dedicado a un gran amigo mío. Tengo también un texto de homilética casi completo del cual los ejemplos (sin la teoría) se publican semanalmente en “predica punto blog”. ¿Por qué escribo teología? Porque soy teólogo llamado por Dios a serlo y por el ejemplo de gigantes que me han inspirado a hacer mejor aquello a lo que Dios me ha llamado. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Por qué escribo sobre economía


En 1990 ingrese a la entonces Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas ESEADE de la Universidad Francisco Marroquín. La decisión era producto de una desilusión, la de haber interrumpido el proceso de estudios doctorales de teología en Europa. Consideré entonces que la segunda mejor opción era embarcarme en buscar respuesta al problema de la pobreza que la teología de la liberación había planteado a los teólogos, quienes a mi juicio, no tenían, ni tienen, la más remota idea de cómo resolver tal asunto aparte del marxismo.
Pronto me encontré en un mundo universitario nuevo, rehabilitador, académicamente. Yo había descontado desde mis épocas de seminarista las hipótesis marxistas, aun hoy apreciadas por mis ex colegas teólogos protestantes, gracias a la lectura de Karl Raymond Popper sobre “La lógica de la investigación científica”. Muchos colegas leían entonces solo obras teológicas y Popper no era teólogo por tanto estaba fuera de su territorio. Mis clases de “Realidad Nacional I y II” en la USAC no habían atravesado mi dermis porque cuando las tomé como prerrequisito para estudiar mas teología ya Popper me había equipado con mejores preguntas y respuestas. Todo esto sucedió a finales de los años 70s o sea unos 10 años antes de estudiar en el ESEADE.
Estudiar mercadeo, economía, administración, contabilidad y matemáticas fueron experiencias entre traumáticas y desafiantes. Yo me había especializado en teología sistemática y no en asuntos prácticos como la teología pastoral; y había pasado por cursos de griego y hebreo, satisfactoriamente, sin dedicarme a esos temas de tiempo completo. Dicho en términos de mis nuevos estudios, salvando las distancias, no me había dedicado al mercadeo (la pastoral) ni a regresiones matemáticas o trabajo estadístico (los idiomas), me había quedado en el mundo de las ideas, de la teología histórica, sistemática y contemporánea, que era el equivalente a la economía que ahora aprendía.
Por eso hoy me siento cómodo escribiendo sobre historia económica, yo era historiador; me siento satisfecho escribiendo sobre la retórica de la economía, yo era apologista; me siento bien escribiendo sobre sistemas comparados en economía, yo era teólogo sistemático. Pero además me siento muy bien escribiendo sobre economía por creer que teológicamente no estoy traicionando valor o verdad alguna de la teología. En la Biblia y en la teología se subraya la libertad del hombre; cosa lamentable es que los teólogos hablen de libertad en nombre del Estado nacional y no en el sentido Luterano frente al Estado como la Reforma lo entendió. El Estado es una idolatría en la Biblia y muchos teólogos y biblistas ni enterados porque disfrazan al Estado bajo la abstracción de “América Latina”.
También se da por sentado en la historia bíblica la existencia de mercados; del intercambio entre grupos humanos; se habla de hombres que a base de la ética de medios crearon riqueza; se alaba el trabajo y no se condena la existencia de la moneda. Jesús explicó la piedad con criterios que en economía se entenderían como la búsqueda del mayor bien al mayor numero (¡utilitarismo!), cuando alaba el siervo infiel y exhorta a prever la recepción en las moradas eternas; también al hablar de ser pescadores de hombres, una profesión empresarial como modelo de la evangelización; cuando enseña la parábola de los trabajadores de la viña o invita a hacerse tesoros en el cielo; así mismo al hablar sobre buscar las cosas perdidas (la oveja, la moneda y el hijo); y al enseñar a elegir la mejor parte (Marta y Maria) sin negar que hay otras, e instruir a buscar primeramente el reino sin negar las urgencias de la sobrevivencia cotidiana.  
Entre las hipótesis económicas importantes en las escrituras yo he propuesto: 1. Que no se enseña una sola forma de relación económica entre el Estado, el mercado y la persona; 2. Que el modelo de José en Egipto es mas un acto de prudencia administrativa que de justicia distributiva; 3. Que el jubileo es mas un mercado de tierras en donde se renta y se devuelve la tierra bajo compra-venta que un modelo de redistribución de la riqueza; 4. Que la práctica de la comunidad de Jerusalén de entregar los bienes no debe de separarse de la orden de misionar que viene del capitulo 1 y a la que son empujados los cristianos jerosolimitanos en el capitulo 8. Fallar en unir ambas órdenes (dar-misionar) bajo la dirección del Espíritu Santo es la causa de la pobreza en esa comunidad. Sobre todas estas cosas he escrito en este blog. Al hacerlo creo seguir practicando mi ideal cristiano original de poner al servicio de Dios todo lo que estudio, leo y aprendo.
Y de la idea original sobre la teología de la liberación ¿qué ha quedado? Bueno esa es la principal razón por la que sigo interesado en la economía. Resolver el problema de la pobreza en el continente no pasa por culpar a países extranjeros, a transnacionales y a burocracias que patrocinan el desarrollo en el continente. Nuestra pobreza ni es su culpa ni es tarea suya resolverla. La pobreza es resultado de un ecosistema institucional que dificulta la creación de empleo, cobija la corrupción del sistema de justicia (similar a la denuncia de los profetas de Israel) y causa idolatrías y desigualdad de todos los hombres ante la ley. Corregir esos vicios libre de presiones ideológicas y de intereses personales es mi principal tarea al seguir escribiendo sobre economía. Sobre esto no espero ni felicitaciones ni reconocimientos, solo ser leído con sinceridad y apertura de mente.   

martes, 30 de octubre de 2012

Por qué la Reforma Protestante hace 495 años

Hoy se cumplen 495 años de la Reforma Protestante. Estamos a cinco años de los 500 años de ese importante evento histórico. ¿Cuáles son las raíces mediatas en inmediatas de ese hecho?  No  podemos responder al detalle pero aquí van algunos trazos gruesos en respuesta a esa pregunta.
En otras palabras, no podemos decir nada del protestantismo…
Aparte de la auto manifestación de Dios en la historia de su pueblo Israel, linaje del cual viene Jesucristo;
Tampoco aparte de la auto manifestación de Dios en la vida, obra, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret; Nos referimos a la singularidad histórica del Jesús de Nazaret.
Ni aparte de la auto manifestación de Dios en el testimonio de la Iglesia Cristiana cuyo fundamento es la revelación del Antiguo Testamento, la muerte y resurrección de Jesús y la venida del Espíritu Santo.                    No podemos llegar a ningún lado sin esos importantes antecedentes teológicos. En esta ocasión no lo elaboramos en detalle pero no pueden quedar sin mencionar estas cosas.
Segundo fundamento para hablar del protestantismo son las acrecencias de la edad media. En otras palabras, tampoco podemos entender el protestantismo…
Aparte de la romanización de la cristiandad, que se le conoce como “Romanitas,” que tomó la pompa, colores y organización civil de roma del año 440 al 460; especialmente que ocupó el lugar del poder civil tras la caída de Roma ante los bárbaros a partir del año 410;
Tampoco  podemos entender el protestantismo aparte de la cristianización de los germanos y la germanización de los cristianos entre los siglos VI al IX cuando se dan importantes cambios teológicos en relación a la Iglesia primitiva: se adopta el bautismo pasivo de infantes dejando el bautismo de adultos de la Iglesia primitiva; se afianzó la liturgia del clero en latín en lugar de la liturgia participativa del pueblo;  se instituyó la confesión auricular en lugar del arrepentimiento público y definitivo; se extendió la veneración de santos y reliquias en lugar del recuerdo de los mártires y sus tumbas; se adoptó la creencia en espíritus y la superstición germánica en lugar de una teología más reflexiva; se apadrinó el celibato del clero especializado que sustituyó a la educación; se abolió la ordenación de mujeres al diaconado, todo esto entre los siglos VI y IX.  
Finalmente, no podemos entender el protestantismo aparte de la propuesta de los Reformadores de quitarle a la fe el ropaje de la filosofía escolástica con su acento en la razón y en la fe como comprensión en vez de decisión existencial;  desconocer a la "romanitas" y a la "germanización" del cristianismo para volver a la sencillez de la fe del Nuevo Testamento. La Reforma fue una apuesta en contra de la civilización cristiana con su pompa, boato y secularización y a favor de la fe cristiana.