viernes, 7 de diciembre de 2012

Karl Marx: la zaga entre la idea y la materia


El Dr. Carlos Marx (1818-1883) representa el triunfo temporal de la materia sobre la idea, con la que ésta se halla en pugna desde los griegos. Sus intereses como filósofo, sociólogo, historiador, periodista y economista, salpican diferentes provincias del saber con sus tesis centrales. Por eso las ideas de Marx convertidas en “marxismo” tocan hoy la teoría económica, la teoría sociológica, el método de la filosofía y una comprensión de la acción política basadas en la transformación de la sociedad fundada en el materialismo.  Realmente hoy no hay una teoría marxista sino multitud de aplicaciones de una idea, la preeminencia de la materia sobre la conciencia y el saber humanos.
La relación de amor y odio con G. W. Hegel y el Hegelianismo empieza temprano cuando Marx tiene apenas 18 años en 1836. Entonces empieza a gestarse el materialismo dialectico la idea de que el orden económico tiene contradicciones internas que tras alcanzar su máxima eficiencia eventualmente lo destruyen. Filosóficamente, la superación de ello corresponde al hombre quien determina la historia por un acto de su conciencia (Moisés Hess) en complicidad inadvertida con la naturaleza cuyas fuerzas inherentes a la historia empujan al hombre, inevitablemente, hacia el materialismo dialectico (Marx). Amor y odio hacia Hegel también sufrirán Bruno Bauer y el mismo L. Feurbach de quien Marx tomó su materialismo. De ahí la famosa propuesta de que era necesario poner a Hegel de cabeza, es decir darle la preeminencia no al Geist o las fuerzas historizadoras del Espíritu de Hegel sino a las de la materia.
Parte de su ruptura con Feurbach en las “Tesis sobre Feurbach” incluirá la crítica a la filosofía, expresada en la frase de que hasta ahora “los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo cuando el punto es cambiarlo”, en contra del materialismo y el idealismo contemplativos que imponen una idea abstracta por encima de lo obvio la realidad material. De ahí que la transformación del mundo no se dará por un cambio en las ideas sino por la actividad física desde la materia por medio de la práctica. Esta indiferencia hacia las ideas curiosamente colisiona con la excesiva importancia que se da a la supraestructura (idea) sobre la infraestructura (materia). Hay que ahogar a “la idea” de la supraestructura con "otra idea", la de cambiar la propiedad de los medios de producción para transformar así "todas las ideas". Dicho de otra manera, ontológicamente la materia es todo, pero epistemológicamente el marxismo sucumbe a cada paso ante la idea. No hay sistema totalmente libre de aporías.
Marx estaba convencido que la producción de la revolución industrial conduciría a que los ricos fueran más ricos y menos en número y que los pobres fueran cada vez más pobres y mayores en número. La depauperización de las masas sigue repitiéndose en muchas partes del mundo aun cuando en la Segunda Internacional Socialista, 1898, ambas ideas fueron suprimidas del ideario socialista. La revolución industrial de manera lenta había empezado a cerrar la brecha relativa entre ricos y pobres revertiendo ambas afirmaciones y creando un fenómeno nuevo desconocido por Marx, la clase media.
La genial síntesis de Marx entre la filosofía germana, la sociología francesa y la economía inglesa ocurre en un momento en el que los resultados de todas esas propuestas aun no habían llegado a su punto culminante. El neokantismo del siglo XIX y XX no había afirmado aun la importancia de la mente, el conocimiento, del ser y la existencia y de la razón como realidades complementarias a la materia. De modo que Marx reaccionó en su tiempo contra ideas que pronto fueron superadas. La sociología terminaría abocándose al individualismo metodológico y a la distinción entre ciencias del espíritu y ciencias naturales más que a las hipostatizaciones que dan a los conglomerados sociales (clases) características de personas (piensan, deciden y aman). M. Weber buscaría responder a ese materialismo miope con la idea de la razón (ej. la burocracia), los valores y los tipos ideales.
En economía el marginalismo (de C. Menger, S. Jevons y W. Walras) pondría entre corchetes todas las afirmaciones económicas del Marx economista, su teoría objetiva del valor y su idea de la explotación (Böhmbawerk) juntamente con algunas falacias del resto de economistas clásicos. Sin embargo el éxito de Marx se debe, en parte, a ser el pensador con el que culmina la historia de la Filosofía en el siglo XIX. Hoy, es responsabilidad de los filósofos corregir esa falsa impresión de que el último filósofo del siglo XIX dijo la última palabra en todo, noción de la que ni sus propios seguidores están advertidos.
Cuando Marx define libertad como “el reconocimiento de la necesidad” no está haciendo otra cosa que confirmar en su pensamiento el triunfo de la materia en la larga zaga que empezó con los presocráticos. Los neokantianos, Dilthey, Webber y Heidegger harían en el plano filosófico lo que economistas y sociólogos harían en sus respectivos planos: tratar de mantener la integración de ambos planos en tensión. Abolir la propiedad privada, partir la realidad en infra y supraestructura y decretar las leyes férreas de la historia, son elecciones de fe o creencias metafísicas (la idea, de nuevo) lo cual, precisamente, el sistema creyó haber superado. En un plano muy personal, para mí esa tensión se resolvió hace siglos en la propuesta que integra materia y espíritu en Jesús de Nazaret, persona teantrópica y palabra divino-humana.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Por qué escribo sobre teología


Inicie mis estudios teológicos en 1974. Durante mi estadía en el seminario en Guatemala conocí a gigantes, Leon Morris, el exegeta australiano que escribió docenas de libros y cientos de artículos sobre el Nuevo Testamento, quien fue parte de la protesta inglesa contra el formismo alemán. También visitó la escuela el pastor y diplomático protestante John Stott, conocido por presidir la redacción de “El Pacto de Lausana” en 1974. Gran impacto causó en el estudiantado la visita de Pedro Arana, el teólogo reformado peruano que había estudiado en Edimburgo Escocia. A John Stott le conocí más personalmente en un viaje que hicimos el escritor René Padilla, el profesor Guillermo Taylor y yo a Antigua. La parada en Florencia, camino a Antigua, se hizo para ver aves guatemaltecas, birth-watching era una de las pasiones de Stott.  Morris, Stott y Padilla fueron de gran inspiración porque habían dedicado su vida a publicar y además eran seres humanos de carne y hueso a quienes pude conocer.
Mientras estudiaba en Estados Unidos a partir de 1979 pude ver en persona a F. F. Bruce, prócer de la protesta inglesa contra el formismo alemán, quien impartió las conferencias bíblicas del Seminario Teológico de Dallas en 1982 sobre “Problemas en colosenses”. En esos años también visitó la escuela texana el teólogo español Francisco Lacueva, luego mi colega en el seminario en Guatemala y un gran teólogo. Había tenido mucho que ver con la conversión de Lacuerva al dispensacionalismo nuestro hermano Evis Carballosa, misionero en España y rector del seminario en Guatemala. Bruce y Lacueva fueron también incansables escritores toda su vida. Evis Carballosa siempre decía “Guillermo escribe, escribe, escribe.” El mismo había publicado ya un comentario breve sobre “Filipenses” y escribía a principios de los 80s su “Comentario de Daniel” y su “Comentario sobre Santiago”.
Mi experiencia como estudiante de teología estuvo siempre inspirada por la lectura, la escritura y las publicaciones a la sombra de grandes ejemplos. El Dr. E. A. Nuñez, mentor y padrino en muchos sentidos, me hizo participe de sus escritos. Leí partes de su “Caminos de renovación” y de “la Biblia y la sanidad divina”. Conocí algunos capítulos de su evaluación critica de “Teología de la liberación” cuando aun eran proyecto. Nuestras conversaciones giraban en torno a lo que estaba escribiendo o planeaba escribir. Y sus obras siempre eran un deleite por la claridad de la prosa y del lenguaje, con figuras oportunas que aclaraban el sentido.
Vecino mío de oficina, en Guatemala, en los años 80s, Lacueva estaba desde antes de las 7:00 a.m. escribiendo y llegaba a las 19:00 p.m. escribiendo. En esos años trabajaba en tres proyectos simultáneamente, la traducción de las notas a la Biblia de Ryrie, “El interlineal griego del NT” y su libro “Espiritualidad trinitaria”. Yo le admiraba por sus nueve tomos sobre teología sistemática “Curso de formación teológica,”  en mi opinión, aun la mejor teología sistemática escrita originalmente en castellano. Con el tableteo incansable de su máquina mecánica al lado, solo pared de por medio, le oía llenar docenas de páginas al día. Que gran inspiración.
No he dedicado ni una línea a hablar de mis profesores americanos porque todos ellos fueron y son aun incansables escritores en el campo de su especialidad. Yo tengo varios proyectos esperando publicación. Dos ya publicados, “Una vida con responsabilidad” y “Padres que enseñan responsabilidad.” El primero necesita retoque y revisión de ciertos capítulos. Queda “una Iglesia que enseña responsabilidad”; “La reforma protestante 500 años después” y “Prefacio a la dogmática evangélica” que esperan ver la luz.
Espero seguir publicando tanto en teología como en estudios bíblicos. He terminado el curso del primer año de griego y el curso del primer año de hebreo y una Sintaxis del Nuevo Testamento iniciada, así como muchos otros pequeños proyectos. Gran interés me ha despertado el estudio crítico del Nuevo Testamento desde la protesta evangélica inglesa. Un corto volumen espera ser publicado en ingles sobre ese tema dedicado a un gran amigo mío. Tengo también un texto de homilética casi completo del cual los ejemplos (sin la teoría) se publican semanalmente en “predica punto blog”. ¿Por qué escribo teología? Porque soy teólogo llamado por Dios a serlo y por el ejemplo de gigantes que me han inspirado a hacer mejor aquello a lo que Dios me ha llamado. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Por qué escribo sobre economía


En 1990 ingrese a la entonces Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas ESEADE de la Universidad Francisco Marroquín. La decisión era producto de una desilusión, la de haber interrumpido el proceso de estudios doctorales de teología en Europa. Consideré entonces que la segunda mejor opción era embarcarme en buscar respuesta al problema de la pobreza que la teología de la liberación había planteado a los teólogos, quienes a mi juicio, no tenían, ni tienen, la más remota idea de cómo resolver tal asunto aparte del marxismo.
Pronto me encontré en un mundo universitario nuevo, rehabilitador, académicamente. Yo había descontado desde mis épocas de seminarista las hipótesis marxistas, aun hoy apreciadas por mis ex colegas teólogos protestantes, gracias a la lectura de Karl Raymond Popper sobre “La lógica de la investigación científica”. Muchos colegas leían entonces solo obras teológicas y Popper no era teólogo por tanto estaba fuera de su territorio. Mis clases de “Realidad Nacional I y II” en la USAC no habían atravesado mi dermis porque cuando las tomé como prerrequisito para estudiar mas teología ya Popper me había equipado con mejores preguntas y respuestas. Todo esto sucedió a finales de los años 70s o sea unos 10 años antes de estudiar en el ESEADE.
Estudiar mercadeo, economía, administración, contabilidad y matemáticas fueron experiencias entre traumáticas y desafiantes. Yo me había especializado en teología sistemática y no en asuntos prácticos como la teología pastoral; y había pasado por cursos de griego y hebreo, satisfactoriamente, sin dedicarme a esos temas de tiempo completo. Dicho en términos de mis nuevos estudios, salvando las distancias, no me había dedicado al mercadeo (la pastoral) ni a regresiones matemáticas o trabajo estadístico (los idiomas), me había quedado en el mundo de las ideas, de la teología histórica, sistemática y contemporánea, que era el equivalente a la economía que ahora aprendía.
Por eso hoy me siento cómodo escribiendo sobre historia económica, yo era historiador; me siento satisfecho escribiendo sobre la retórica de la economía, yo era apologista; me siento bien escribiendo sobre sistemas comparados en economía, yo era teólogo sistemático. Pero además me siento muy bien escribiendo sobre economía por creer que teológicamente no estoy traicionando valor o verdad alguna de la teología. En la Biblia y en la teología se subraya la libertad del hombre; cosa lamentable es que los teólogos hablen de libertad en nombre del Estado nacional y no en el sentido Luterano frente al Estado como la Reforma lo entendió. El Estado es una idolatría en la Biblia y muchos teólogos y biblistas ni enterados porque disfrazan al Estado bajo la abstracción de “América Latina”.
También se da por sentado en la historia bíblica la existencia de mercados; del intercambio entre grupos humanos; se habla de hombres que a base de la ética de medios crearon riqueza; se alaba el trabajo y no se condena la existencia de la moneda. Jesús explicó la piedad con criterios que en economía se entenderían como la búsqueda del mayor bien al mayor numero (¡utilitarismo!), cuando alaba el siervo infiel y exhorta a prever la recepción en las moradas eternas; también al hablar de ser pescadores de hombres, una profesión empresarial como modelo de la evangelización; cuando enseña la parábola de los trabajadores de la viña o invita a hacerse tesoros en el cielo; así mismo al hablar sobre buscar las cosas perdidas (la oveja, la moneda y el hijo); y al enseñar a elegir la mejor parte (Marta y Maria) sin negar que hay otras, e instruir a buscar primeramente el reino sin negar las urgencias de la sobrevivencia cotidiana.  
Entre las hipótesis económicas importantes en las escrituras yo he propuesto: 1. Que no se enseña una sola forma de relación económica entre el Estado, el mercado y la persona; 2. Que el modelo de José en Egipto es mas un acto de prudencia administrativa que de justicia distributiva; 3. Que el jubileo es mas un mercado de tierras en donde se renta y se devuelve la tierra bajo compra-venta que un modelo de redistribución de la riqueza; 4. Que la práctica de la comunidad de Jerusalén de entregar los bienes no debe de separarse de la orden de misionar que viene del capitulo 1 y a la que son empujados los cristianos jerosolimitanos en el capitulo 8. Fallar en unir ambas órdenes (dar-misionar) bajo la dirección del Espíritu Santo es la causa de la pobreza en esa comunidad. Sobre todas estas cosas he escrito en este blog. Al hacerlo creo seguir practicando mi ideal cristiano original de poner al servicio de Dios todo lo que estudio, leo y aprendo.
Y de la idea original sobre la teología de la liberación ¿qué ha quedado? Bueno esa es la principal razón por la que sigo interesado en la economía. Resolver el problema de la pobreza en el continente no pasa por culpar a países extranjeros, a transnacionales y a burocracias que patrocinan el desarrollo en el continente. Nuestra pobreza ni es su culpa ni es tarea suya resolverla. La pobreza es resultado de un ecosistema institucional que dificulta la creación de empleo, cobija la corrupción del sistema de justicia (similar a la denuncia de los profetas de Israel) y causa idolatrías y desigualdad de todos los hombres ante la ley. Corregir esos vicios libre de presiones ideológicas y de intereses personales es mi principal tarea al seguir escribiendo sobre economía. Sobre esto no espero ni felicitaciones ni reconocimientos, solo ser leído con sinceridad y apertura de mente.   

martes, 30 de octubre de 2012

Por qué la Reforma Protestante hace 495 años

Hoy se cumplen 495 años de la Reforma Protestante. Estamos a cinco años de los 500 años de ese importante evento histórico. ¿Cuáles son las raíces mediatas en inmediatas de ese hecho?  No  podemos responder al detalle pero aquí van algunos trazos gruesos en respuesta a esa pregunta.
En otras palabras, no podemos decir nada del protestantismo…
Aparte de la auto manifestación de Dios en la historia de su pueblo Israel, linaje del cual viene Jesucristo;
Tampoco aparte de la auto manifestación de Dios en la vida, obra, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret; Nos referimos a la singularidad histórica del Jesús de Nazaret.
Ni aparte de la auto manifestación de Dios en el testimonio de la Iglesia Cristiana cuyo fundamento es la revelación del Antiguo Testamento, la muerte y resurrección de Jesús y la venida del Espíritu Santo.                    No podemos llegar a ningún lado sin esos importantes antecedentes teológicos. En esta ocasión no lo elaboramos en detalle pero no pueden quedar sin mencionar estas cosas.
Segundo fundamento para hablar del protestantismo son las acrecencias de la edad media. En otras palabras, tampoco podemos entender el protestantismo…
Aparte de la romanización de la cristiandad, que se le conoce como “Romanitas,” que tomó la pompa, colores y organización civil de roma del año 440 al 460; especialmente que ocupó el lugar del poder civil tras la caída de Roma ante los bárbaros a partir del año 410;
Tampoco  podemos entender el protestantismo aparte de la cristianización de los germanos y la germanización de los cristianos entre los siglos VI al IX cuando se dan importantes cambios teológicos en relación a la Iglesia primitiva: se adopta el bautismo pasivo de infantes dejando el bautismo de adultos de la Iglesia primitiva; se afianzó la liturgia del clero en latín en lugar de la liturgia participativa del pueblo;  se instituyó la confesión auricular en lugar del arrepentimiento público y definitivo; se extendió la veneración de santos y reliquias en lugar del recuerdo de los mártires y sus tumbas; se adoptó la creencia en espíritus y la superstición germánica en lugar de una teología más reflexiva; se apadrinó el celibato del clero especializado que sustituyó a la educación; se abolió la ordenación de mujeres al diaconado, todo esto entre los siglos VI y IX.  
Finalmente, no podemos entender el protestantismo aparte de la propuesta de los Reformadores de quitarle a la fe el ropaje de la filosofía escolástica con su acento en la razón y en la fe como comprensión en vez de decisión existencial;  desconocer a la "romanitas" y a la "germanización" del cristianismo para volver a la sencillez de la fe del Nuevo Testamento. La Reforma fue una apuesta en contra de la civilización cristiana con su pompa, boato y secularización y a favor de la fe cristiana. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

El economista cristiano ¿debería ser un insaciable consumidor?


En 1936 John Mynard Keynes propuso que la economía solo sobrevive si se consume. El “lado de la demanda” es el que mantiene viva a las ruedas de la industria, de modo que para tener empleos, tiendas abarrotadas y gente feliz se debe gastar a manos llenas, decía Keynes. ¿Qué sucede si no hay dinero para gastar? El Estado debe ingeniárselas para poner el dinero en las manos de la gente para poder usarlo. Esta idea de moda en las inflaciones del mundo no solo es pésima economía si no que para los cristianos “la vida no consiste en la abundancia de bienes que se posee”.
El cristiano no se identifica con esta visión materialista. Tampoco con el maximizador de utilidades que actúa racionalmente de la mano de la economía del profesor Samuelson, el vulgarizador de Keynes. El homo economicus es un animal que no es parte de la buena economía y menos de la visión cristiana de la vida. Por supuesto, ¿qué sucedería si todos pensaran cristianamente de le economía?  Si alguien se plantea tal pregunta la respuesta no esta muy lejos del sentido común. Se venderían todos los productos que los cristianos requieren, sean Biblias, viajes a tierra Santa, música cristiana y la comida, ropa y bienes suntuarios de acuerdo al poder adquisitivo de tales cristianos. En otras palabras una conversión masiva de cristianos no tiene porque considerarse como el fin de la economía.
Ni siquiera el estilo de vida simple debe considerarse una amenza. Es que los cristianos no son Amish modernos. Vivir simplemente no es lo mismo que ser faquir. El creador nos da otra idea del mundo, uno en donde no se manifiesta precisamente ahorro, apreturas y miserias. Hay mucha tierra para cultivar. Comida en los mares esperando ser descubierta. Árboles, semillas y agua que han durado hasta que la intervención de los gobiernos ha convertido muchos de esos recursos en privilegios escasos. Es la mano del zoon politikon la que ha dicho repartamos la tierra cultivada sin respetar su título de propiedad. Prohibamos el manejo de las aguas según la costumbre. Demos títulos de propiedad de los recursos sin atender a la sabiduría de las instituciones y tradiciones.  Dicho de otra manera, la vida es pletórica de bienes que el hombre ha de reconocer como económicos pero no necesariamente extintos o en lipidia.
De modo que no se requiere ser un consumidor insaciable para poder estudiar la economía y explicarla a los demás. ¿Y el amor del Sermón del Monte?  ¿Y dar la capa y la túnica, no se aplica a la mercancía de las tiendas, comercios y kioskos?  La respuesta es llanamente NO. En el grupo de Jesús había un tesorero deshonesto pero lo había. Este era el encargado de comprar y pagar los preparativos que el grupo de Jesús requería. Gente pudiente donaba dinero al grupo de discípulos y Jesús no llegaba a las tiendas arrebatando productos para obligar a los propietarios a poner en práctica el amor que el les predicaba.
Por eso las virtudes cristianas incluyen no solo “virtudes suaves:” la fe la esperanza y el amor. También incluye las “virtudes duras,” la templanza, la paciencia y el autocontrol. Todas bajo el acápite muy secular del respeto, o responsabilidad. Los desordenes sociales fincados en el egocentrismo y la ingratitud, las guerras e intervenciones estatales (los vicios, las idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas y disensiones) de los años 1914-1950 produjeron pobreza lo cual se hizo mas evidente en los países mas desarrollados. Pero, la riqueza no es una acrecencia defectuosa del trabajo, es el resultado natural de producir con responsabilidad. Los ideales como la libertad y la innovación se  fundamentan en valores tales como la fe, la esperanza y el amor con su fruto: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, que funcionan como formadores del carácter libre y responsable del hombre moderno que cree en Dios.

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Latinoamericano solo si lo dicen otros?


Hace unos días me fue devuelto un  trabajo para publicarse en un libro sobre teologías de diversas partes del mundo por no ser suficientemente “latinoamericano.” Había algunos comentarios sobre el Ingles que no me preocupan en tanto el idioma de publicación no es mi idioma materno. Mas interesante me pareció la idea de que lo que yo, un latinoamericano, escribiese no es suficientemente latinoamericano por no citar abundantemente a los teólogos de la liberación. Por supuesto, los temas que aludo no son racionalistas, ni abstractos, son relacionales y hasta sociales si se quiere ver, pero la ausencia de nombres de teólogos de la liberación me pone en riesgo de no ser publicado.
Yo me tomé la cosa con mucha tranquilidad porque realmente lo que me han pedido es que suplemente el trabajo citando a los autores ausentes. Pero después de pensarlo tengo la tentación de solicitar se retire el trabajo de publicación. Es que aceptar esa condición es algo muy grave porque convierte en autentico producto latinoamericano únicamente lo que los teólogos de la liberación han escrito. Por otro lado, la postura desconoce la devaluación espantosa que ha tenido la teología de la liberación casi tan grande como algunas de nuestras monedas de curso forzoso.
El profesor Gerardo Alfaro dice, a mi juicio con muy buen tino, lo siguiente:
“A la entrada de la segunda década del siglo XXI debemos reflexionar si es posible seguir con el mismo discurso evangélico ideológico e ineficiente que caracterizó la segunda parte de siglo veinte. Discurso que en muchos respectos no recibe apoyo del texto bíblico. Discurso que tampoco ha recibido significativo apoyo de la mayor parte de las comunidades de base evangélicas. Discurso de separación y confrontación, frecuentemente de subrepticia violencia. Discurso de denuncia sin oferta, sin solución. Discurso utópico sin realismo cristiano. Mucha de la teología evangélica de este corte permanece aislada de la iglesia porque es percibida por ésta como ideologizada, abstracta, elitista, e irrelevante. La iglesia que hace décadas fue denunciada por algunos como no teniendo teología propia, ahora sigue siendo en gran proporción una iglesia que no ha querido aceptar ese tipo de teología evangélica.http://espanol.christianpost.com/news/teologia-evangelica-latinoamericana-para-liberar-liberada-11216/
Me siento tentado a citar in extenso a Alfaro pero basta por ahora decir que cercenar nuestro cordón umbilical protestante para convertirlo en teología católica, liberacionista y ecuménica le hace muy poco servicio a la fe que se profesa en las comunidades cristianas a lo largo del continente.  Pero para mayor pena mía resulta que también he renunciado a descalificar al marxismo por marxista o al capitalismo por capitalista. Esto es altamente sospechoso de falta de definición contra lo que se percibe como ideológico. En otro lado he dado testimonio que por tener mucho rose con las ciencias sociales incluso he decidido usar otro blog para desarrollar esos temas en vez de unirlos al blog “La Biblia en el mundo moderno.”    
He decidido trabajar en teología con los elementos que son verdad por que la Biblia los reconoce tal, en vez de continuar con la tradición que dice estamos en contra de la “ideología marxista” y en contra de la “ideología capitalista”. Quien piensa así sospecho que no sabe ni que esta abandonando ni que esta aceptando, porque los presupuestos que no se le cuelan por la razón se le cuelan por la práctica, o por el estilo de vida que ha adoptado de facto, y eso es o ingenuidad rayana o gran hipocresía, ambas en todo caso inaceptables para alguien que ha hecho de su tarea el pensar y de su misión discipular a los demás. 
La nueva gran denuncia que se plantea ahora en el siglo XXI en conclaves internacionales y ante los consensos de la diplomacia eclesiástica es la de renunciar a pensar la fe como lo pide el “establishment” teológico, para poder afirmar la fe como lo indique el Espíritu, usando de toda la libertad cristiana. De otra manera, los que se han unido a denunciar el colonialismo económico y teológico terminarán por imponer un neo colonialismo editorial.  

miércoles, 22 de agosto de 2012

Martin Luther: Undoing a Path of One Thousand Years


Augustinian monk son of the Renaissance, Martin Luther (1483-1546), was born in times of fear. Men feared an angry God, witches and spirits as well as Turks. In his monastic life Luther turned to the study of Greek and Hebrew languages, which monasteries had kept for centuries, and by the age of twenty five he was a professor of theology in Wittenberg, although his doctorate was completed until 1512 at age 29. In this process Luther learned to doubt all thinkers (Jodocus Trutfetter) and came to the conclusion that faith and not reason was the only path to know God (W. of Okham). 
The terror of God Luther resolved it through a very long and existential process, by stressing the love of God which he called grace using pauline language. A loving God had declared the believer righteous so there was no reason to fear him anymore. This turned an angry deity into a gracious God who accepts man on the basis of the death of Christ by declaring man justified. 
Luther also reflected that the Church could not have created a path to know God. Tradition was after all not a divine gift but a human development which yesterday was as human as the day before yesterday, so if one goes back to its earliest origin one does not find but the face of man himself rather than God’s.  So to know God he, graciously, has to make himself known through his Word in the Scriptures. There is not other source of divine revelation but Scriptures.
So Luther denied that the scholastic bridge between heaven and earth was a God given tool. Analogy as the connection between what is human and that what is divine is an arrogant move on the part of theologians. It is a product of the “whore reason” and comes short to putting God in ones pocket. It can be predicated only on the basis of destroying Gods glory, his majesty and divine order. Gott ist der ganz Andere!  In Old Testament tradition God was totally other and Luther believed that to be the core of who God is. The world of witches and spirits was nothing and certainly not a source of fear.
 In his search for that which is truly biblical Luther discarded five of the sacraments and reinterpreted the other two. He denounced the purgatory as unbiblical and used against the Pope a very effective ad-hominem. First there are not biblical basis for substituting repentance and penance as the only way to appease God, so taking money instead of contrition was another deformation without biblical support. If the pope claims to have power over the purgatory why does he have to ask for money in order to use it. Why does he not, as an act of compassion, empty the purgatory once and for all?    
 Luther by recovering the Bible and its themes as creation, the fall, the incarnation, and so forth, had helped to bring back history into theology. The scholastic approach had exhausted itself and delivered all that it had. Reason had devised formulas to explain things, usually going around, behind and above history to satisfy human reason but without meeting history itself in a personal way. The incomprehensive encounter between eternity and time, spirit and matter, infinite and finitude postulated by some scholastic rationalists had finally met in the person of Jesus Christ, the point in which God meets man. This was made possible in new way when Martin Luther rejected the abstract notions and categories of scholastics.
Nature and supernatural are connected but not by reason for that leads only to the vanity of man search for himself. They are connected by God, in the person of Christ who reveals God through the veil of his flesh, Deus absconditus, who in Christ becomes Deus revelatus, God revealed in mystery, is through Christ  the way par excellence to know something true about God, his glory and his majesty.